Cualquier línea de opinión o actuación, cuyo objetivo sea fomentar la división y colisión dentro de la sociedad canaria, siempre caracterizada por su talante solidario y conciliador, trunca el camino decidido de una ciudadanía q defiende la convivencia y el buen entendimiento entre los habitantes de las siete islas.Sin embargo, recientemente se han producido una serie de opiniones descalificatorias, amparadas en el insulto, la ofensa, y xenófobas en muchos casos, que atentan contra la convivencia y el carácter conciliador.
En consecuencia, el Pleno de este Parlamento, legítimo representante del pueblo de Canarias y expresión de su libre y democrática voluntad en las urnas, manifiesta su firme rechazo ante los ataques a la unidad de los canarios y la dignidad de la Isla de Gran Canaria, y sus ciudadanos, así como a las ideas xenófobas y a la incitación y a la subversión del orden constitucional, que reiteradamente se defienden en “El Editorial” del periódico El Día.
Dado en el Parlamento de Canarias, 24 de septiembre de 2008
... a la incitación y a la subversión del orden constitucional...
... a la incitación y a la subversión del orden constitucional...
... a la incitación y a la subversión del orden constitucional...
Canarias no es el País Vasco, ni El Día es Egin ni Egunkaria, pero que nadie piense que la Declaración aprobada por el Parlamento es ingenua, inocente, fruto del rifirrafe entre gobierno y oposición, de la ociosidad de sus señorías, el enfado de los grancanarios o la estrategia interprovincial de la propia prensa.
La xenofobia, si la hay, no les ha importado nunca. La Fiscalía lleva meses investigando a El Día por xenofobia. El insularismo ha sido utilizado por todos los partidos y, además, esta Declaración lo incentiva. Condenar a El Día solamente por acoger ideas independentistas en sus páginas habría quedado muy mal, pues no tendría relevancia penal como la xenofobia ni tampoco cuenta, por ahora, con una permeabilidad social tan extendida como el insularismo.
Con esta Declaración se envía un mensaje subyacente al editor de El Día: si continúas jugando al independentismo en las páginas del diario, vas a tener problemas con el "orden constitucional"; para volver a la senda del "orden constitucional", tienes que expulsar a los que denuncian que Canarias es una colonia de las páginas de El Día.
Ante las evidencias, posteriormente el representante del PSOE en la Mesa del Parlamento de Canarias, grupo promotor de la Declaración, Juan Carlos Alemán, ha intentado justificarse diciendo algo así como que los diputados no se referían al independentismo con la frase sobre "la subversión del orden constitucional", sino al franquismo.
Pero el Partido Popular se ha negado en el Congreso, de forma reiterada, a condenar el franquismo. Se ha negado a votar una Declaración institucional de condena del franquismo. Todavía en 2007, diputados del Partido Popular continuaban, de hecho, negándose y elogiando algunas "virtudes" de ese período. Y esto ha merecido críticas en sede política, pero ni por asomo iniciativas de censura parlamentaria contra el PP, aunque todos sabemos que no es sólo una pose, ni una línea editorial, sino una opción política de raíz antidemocrática que integra toda la ideología del Partido Popular.
Estos son los mismos con los que Alemán ha preparado y votado la Declaración contra los contenidos de El Día. No, señores, ustedes no han suscrito esa Declaración para condenar la "subversión del orden constitucional" contra el franquismo, sino, más bien igual que se hacía en el franquismo, para perseguir otras formas de subversión que, en suma, son solamente otras formas de pensar en Canarias sobre Canarias.
Y eso sí que es condenable e inaceptable, para no hablar de un orden constitucional donde se cierra un periódico, se detiene a la redacción y se tortura impunemente a su director, a la vez que se niega la existencia de torturas y se condecora y rinde honores a torturadores.
(Funeral de Antonio Gil Rubiales, en primer término, de izquierda a derecha: Juan Carlos Alemán, Miguel Zerolo y José Miguel Ruano. Foto: María Pisaca/El Día)
