
Cito un incisivo artículo de Craig Roberts:
El 23 de mayo de 2007. Brian Ross y Richard Esposito informaron en ABC News: “La CIA ha recibido la aprobación presidencial secreta para montar una operación secreta “oculta” para desestabilizar al gobierno iraní, dijeron a ABC News funcionarios actuales y antiguos de la comunidad de la inteligencia.”
El 27 de mayo de 2007, el Telegraph de Londres informó independientemente: “El señor Bush ha firmado un documento oficial endosando planes de la CIA para una campaña de propaganda y desinformación con el propósito de desestabilizar, y eventualmente derrocar, el régimen teocrático de los mulás.”
Unos pocos días antes, el Telegraph informó el 16 de mayo de 2007, que el belicista neoconservador del gobierno de Bush, John Bolton, dijo al Telegraph que un ataque militar de EE.UU. sería “una última opción después de que hayan fracasado las sanciones económicas y los intentos de fomentar una revolución popular.”
El 29 de junio de 2008, Seymour Hersh informó en New Yorker: “A fines del año pasado, el Congreso aceptó un pedido del presidente Bush de financiar una importante escalada de las operaciones clandestinas contra Irán, según fuentes actuales y antiguas militares, de inteligencia y del Congreso.”
“Esas operaciones, para las cuales el presidente pidió hasta cuatrocientos millones de dólares, fueron descritas en una orden ejecutiva secreta firmada por Bush, y tienen el propósito de desestabilizar a la dirección religiosa del país.”
Sin duda las protestas en Teherán tienen muchos participantes sinceros. Las protestas también tienen las características de las protestas orquestadas por la CIA en Georgia y Ucrania. Hay que ser totalmente ciego para no verlo.
Daniel McAdams planteó algunos puntos significativos. Por ejemplo, el neoconservador Kenneth Timmerman escribió el día antes de la elección que “se habla de una ‘revolución verde’ en Teherán.” ¿Cómo iba a saberlo Timmerman a menos que haya habido un plan orquestado? ¿Por qué iba a haber una ‘revolución verde’ preparada antes de la elección, especialmente si Mousavi y sus partidarios tenían tanta confianza en su victoria como afirman? Parece ser una evidencia clara de que EE.UU. está involucrado en las protestas por la elección.
Timmerman escribe a continuación que la “Fundación Nacional para la Democracia” (NED) ha gastado millones de dólares promoviendo revoluciones ‘de color’… Parte de ese dinero parece haber llegado a manos de grupos favorables a Mousavi, que tienen vínculos con organizaciones no gubernamentales fuera de Irán, financiadas por la NED.” La propia neoconservadora Fundación por la Democracia de Timmerman es “una organización privada, sin fines de lucro, establecida en 1995 con subsidios de la NED, para promover la democracia y estándares internacionalmente reconocidos de derechos humanos en Irán.”
Pero Roberts no dice que estas "revoluciones de colores" incluyen el asesinato de personas en las calles mediante "balas perdidas" de pistoleros o francotiradores a sueldo, víctimas propiciatorias atribuidas inmediatamente al Gobierno que se pretende derrocar para agitar las movilizaciones antigubernamentales: ocurrió en Venezuela durante el intento de golpe a Hugo Chávez y ha vuelto a ocurrir en Irán.
Es un esquema tan gastado que produce asco la colaboración de las principales cabeceras occidentales, como El Mundo o El País, que distribuyen las noticias generadas por las "operaciones especiales" de desestabilización.
Lo que está pasando en Irán era previsible, pues Estados Unidos convenció a Israel de no bombardear el país persa ofreciéndole garantías de que podía provocar una caída de Ahmadineyad desde dentro.
El fracaso de la "revolución verde" augura, entonces, que lo próximo es sacar de la gaveta el OP-PLAN de la incursión aérea punitiva, una aventura de alto riesgo considerada último recurso. Esta es la opinión de Kissinger, según un esclarecedor artículo de Esam Al-Amin, que describe así mismo en detalle la manipulación de Internet durante las manifestaciones.
La CIA se apunta otro fiasco en su largo historial de fiascos. Ahora bien, a las personas asesinadas nadie les devolverá su vida, y la represión de los ingenuos lanzados al martirio imperial contra el proyecto nuclear iraní creyendo que luchan por la "democracia" retroalimentará gratuitamente una opinión pública favorable a los intereses de Estados Unidos e Israel.
Casi siempre pierden los mismos.
