Hace más o menos 2008 años sitúa la mística cristiana la encarnación del Verbo, es decir, la objetivación temporal de una subjetividad intemporal con el fin de trascender, que representa en la cultura occidental la ruptura entre una era de adoración de atributos de culto inmanente y otra de religiones basadas en la codificación.
La palabra Mago tiene la raíz MGD o MQD, que en protobereber significa vasallo o vasallaje, por extensión, ni noble ni esclavo, trabajador libre, artesano manual o intelectual, excluido del arte de la guerra reservado a la nobleza. Pocos canarios saben que nuestro "mago" del campo es exactamente el mismo que califica a los Reyes Magos de Oriente.
Entre los guanches, el "magado" es el bastón símbólico que se entrega en la ceremonia de reconocimiento de nobleza en vasallaje. Probablemente, en realidad MGD era la propia ceremonia, la asamblea de los vasallos y el vasallo mismo que allí se reconocía. En Marruecos, el islote de Mogador tiene la misma raíz y significado de lugar donde se reúnen los vasallos -quizá, a comerciar con los fenicios, aunque no estoy de acuerdo con López Pardo y Mederos Martín sobre la traducción QRN como "Cuerno" por la forma de una punta del islote de Mogador y su consiguiente identificación con la Cerné de Hannon. En cuanto a MGD, todo es lo mismo.
El planeta agota los recursos marinos, que se han convertido en esenciales en el tráfico de proteínas para alimentar a cientos de millones de personas. Agotados los caladeros nacionales y los tradicionales, los estados occidentales envían sus flotas al pillaje de los recursos pesqueros de estados fallidos como Somalia, o dependientes y empobrecidos como Mauritania y Senegal.
La esquilmación mediante trawlers arrastreros que está prohibida en nuestras costas es allí la actividad que protege la Armada. Pero llamamos "piratas" a quienes osan reclamar esos recursos como propios de su país, o bien intentan beneficiarse económicamente en conflicto con las flotas invasoras de la actividad de rapiña que éstas están ejecutando en sus aguas.
Cuando capturan uno de estos barcos pesqueros, lo consideramos un acto de "piratería" y un "secuestro". Si capturamos a algún somalí y le hacemos la prueba ósea para determinar su edad y resulta que no ha cumplido 18 años, como la prueba es inexacta, lo convertimos en un adulto para poderlo juzgar y condenar sin el amparo de la Ley del Menor.
Aunque sabemos que el Alakrana pescaba fuera del área de seguridad, es decir, más cerca de la costa de lo que se puede considerar una esquilmación segura, a alguien se le ocurre recomendar a los armadores que contraten los servicios de mercenarios armados para responder desde los barcos a los ataques. A eso lo llama la prensa "servicio de seguridad", porque si emplearan la denominación de mercenario, se acercarían peligrosamente por sinonimia a la de pirata, y allí piratas sólo hay unos.
En definitiva, la indecencia de cómo se ha abordado en España unos hechos que no son otra cosa que actos de piratería para robar los recursos pesqueros de Somalia aprovechando la desestabilización del país, conduce a llamar piratas a las víctimas de ese expolio, y víctimas a los auténticos piratas, a los que además se defiende desde el Estado enviando buques de guerra, y se llega al colmo de recomendarles que contraten mercenarios para poder piratear protegidos si se aventuran más cerca de la costa. En esta ceremonia de cinismo sin precedentes en el reciente auge del imperialismo español, se trata como "secuestrador" a quien captura a unos piratas, y se denomina "secuestrados" a los piratas españoles capturados por los somalíes.
No es inapropiado decir que en el affair Alakrana el estado español está promoviendo y protegiendo la piratería, no combatiéndola. Por eso, el discurso de la Ministra de Defensa ofende a la inteligencia y resulta trágicamente indecente. El lenguaje retorcido empleado por el Gobierno y seguido a pies juntillas por la prensa española e internacional es de parcialidad y complicidad criminal con las actividades de esquilmación y expolio que las flotas españolas están llevando a cabo en el mar de Somalia. Allí estamos, literalmente, robando pescado a los Reyes Magos.
