Cuando publicamos en mayo pasado la “carta náutica” que trazaba el rumbo de un pacto PSOE-CC abandonando a su suerte a López Aguilar, dije que una cosa es la lógica y otra lo que al final da de sí la actividad política.Pensaba que la situación oscura que se cierne sobre Canarias (“Queda poco tiempo”, avisa el presidente de la patronal, Ignacio González, señal para entendedores), la recesión, justificaría ese movimiento por responsabilidad, a pesar de la voluntad manifiesta de López Aguilar, frontalmente contraria al entendimiento con CC.
También apuntaba, en coda posterior, que aún en el caso de que Aguilar pudiera organizar la resistencia al timonel Saavedra, ciertos rasgos de su carácter podían conducir a la frustración final a quienes lo apoyaran.
Con todo, mi análisis no era otra cosa que una advertencia sobre la dudosa credibilidad de un posible cambio en un partido que ha ocupado el espacio de la izquierda ideológica durante más de veinte años en las islas con redundantes excesos de cinismo e hipocresía.
En Tenerife, determinados alcaldes, concejales y otros cargos públicos y orgánicos del PSOE han sido tan redomadamente cínicos e hipócritas, para no decir corruptos o corruptores, que la reacción hacia el discurso de cambio y renovación de Aguilar, para el observador crítico, no podía ser otra que la confrontación.
Santiago Pérez no entendió esta actitud de descreimiento, no acepta que la gente quemada con el PSOE vea más carbón donde él pretende custodiar un diamante en bruto que traerá aires de “revolución” para acabar con “el régimen de ATI”.
Cuando restan pocas semanas para el Congreso, parece que la suerte está echada y no será como habíamos previsto.
Matemáticamente, Juan Fernando López Aguilar es ya Secretario General del PSC-PSOE. Cosa distinta es si está preparado emocionalmente para serlo.
En estos meses, él ha demostrado que no era una cigarra, sino una hormiga que habla mucho. Ha hecho los deberes, disponiendo hábiles fontaneros sindicales, conocedores de la trampa y el cartón, en la diezmada y mortecina base local del partido, amormada por años de enchufismo, de pesebrismo sin ética ni dignidad, o simple inacción.
Donde no hay militancia, la ha afiliado; ha buscado personas idóneas, ha granjeado confianzas, partiendo de un grupo muy reducido de renovadores, ha separado a los díscolos y bifásicos.
Aguilar tiene el apoyo del 75% del PSC-PSOE y aún no ha tocado techo. Arrollará a los saavedristas, a los debilones como Alemán, a los pusilánimes como Spínola, a los impresentables como Abreu, a los tiburones como Fraga, a los tiranos como Macario, a los meapilas como Aurelio. Sepultará al tapado, hasta dudo que aparezca.
Resulta reconfortante comprobar cuánta diferencia hay con el anterior Congreso. Entonces, López Aguilar tuvo que amañar un pacto con la hez del partido en reunión de incógnito en El Rosario, cambiando apoyo para ser elegido Secretario General por permisividad ante los desmanes de las baronías municipales tinerfeñas.
Ahora ya sabe que son el pasado, que representan “el régimen con ATI”; las ha socavado por la base, llama a los descreídos a votar a las asambleas, truena con voz única su único discurso: no pactaremos, no seremos segundones, vamos a luchar por gobernar por méritos propios, porque Canarias lo merece y porque lo necesita.
Ante esta fuerza flamígera de ilusión que no se extingue, ¿qué importa si la Ley Electoral lo impide? Va a arrasar. Va a comérselo todo: no va a quedar ala conservadora en el PSOE, pero tampoco Nueva Canarias, IUC, Los Verdes, Sí Se Puede, ni extraparlamentarios varios. Es lo que hay. Lo que va a haber en 2011 a partir de noviembre.
¿Qué hacen CC y PP mientras tanto? Confundir y confundirse. CC quiere romper los pactos de Güímar y Puerto de la Cruz para resarcirse por lo de La Gomera y La Oliva, amagando en Santa Cruz y presentando para ello ante el PP un acercamiento al PSOE que no es real.
Por otra parte, conforme avanza la acción del Gobierno de Paulino Rivero, se aleja la posibilidad de pactar con el PSOE, porque los altos cargos que están en primera línea del frente ante la oposición acumulan razones para no querer entregar gratis lo que consideran hitos de su propia gestión a quienes no han hecho más que atacarlos sin fundamento. Las alianzas políticas en las islas periféricas temblarían.
El hecho es que CC no está en disposición de pactar con el PSOE aunque quisiera, pues serían más los costos que los logros, tanto para el partido como para la acción de gobierno.
Por su parte, el PSOE ha roto ciertas reglas del respeto institucional al presentarse en Madrid como si fueran gobierno en la negociación de los presupuestos, pretendiendo ningunear de manera deplorable al auténtico Gobierno de Canarias, que gobierna pese a quien le pese. Es un mal precedente: por amplia que sea su mayoría, hay ciertos límites que es muy feo traspasar. Ni le compete, ni le corresponde.
Todo abunda en que el pacto delineado en la “carta náutica” no es posible y, en su lugar, tenemos una ofensiva terrestre de López Aguilar, que será con divisiones blindadas a partir de noviembre. A Saavedra no lo quiere nadie. La duda es si el líder renovador aguantará la presión.
Presentarse a las Europeas va a ser oxigenante, además de extenuante, pero no lo veo como un handicap ante las arduas tareas que va a requerir la renovación. Estar lejos, viajando, le permitirá analizar con otra perspectiva los pros y los contras de los cambios orgánicos necesarios, con la adecuada distancia, pues no habrá verdadera renovación sin arriesgar algunas mayorías absolutas enquistadas en la política insular del PSOE en las islas.
Quizá no sea posible tenerlo todo en 2011. Ahí es donde dudamos: ¿hasta dónde están dispuestos a renovar de verdad el partido? ¿Sucumbirán ante la tesitura de perder algunas alcaldías, algún Cabildo, o estarán dispuestos a sacrificarlos para librarse de castas podridas por años de ejercicio y trapicheo? ¿Conservarán la fe en el poder de la ilusión frente a cualquier presagio interesado, la fe en que la gente premiará con su voto a quienes han luchado por sobreponerse a la inmundicia en la política canaria y en su propio partido? ¿O se va a quedar en un intento fallido que nos devolverá a la oscuridad de cinismo, hipocresía y hastío redoblados?
Depende de Aguilar.
