miércoles 25 de junio de 2008

Pobre Lenin.

En su artículo “Lo viejo y lo nuevo”, Domingo Garí Hayek escribe: “Lo nuevo no es más que una excusa para poder navegar en las tempestuosas aguas del neoliberalismo, engañando a los demás diciendo que, mientras buscas lo nuevo, no queda más remedio que jugar al juego que los de siempre proponen”.

Uno no puede estar más de acuerdo. Pero a renglón seguido, surgen algunas preguntas. Garí Hayek ha sido un destacado promotor del partido Sí Se Puede en Tenerife, que reiteradamente se ha arrogado ser “lo nuevo” frente a “lo viejo” que representarían otros partidos de izquierda a los que ha pretendido fagocitar.

Pero ¿qué hay de nuevo en Sí Se Puede? En la práctica política, pactó con CC y PP en Granadilla, municipio donde tiene un concejal. El propio Domingo Garí, antes de las elecciones de mayo de 2007, planteaba como objetivo fundamental conseguir algún concejal en Santa Cruz para hacer pendular al PSOE mediante un pacto en un gobierno conjunto de la ciudad. De hecho, en Granadilla, ante las crecientes críticas al pacto, Sí Se Puede alegó que podría pactar con el PSOE a cambio de que no se hiciera el puerto previsto en la localidad.

Otros movimientos políticos del partido al que pertenece Domingo Garí resultan así mismo chocantes a la luz de la radicalidad verbal leninista de su último artículo. Recientemente, Sí Se Puede justificó su no concurrencia a los comicios generales del 9 de marzo para concentrarse en una reedición de su, hasta ahora, fracasado proyecto de absorción partidista. A finales de abril siguiente había previsto un encuentro de “cargos públicos” de diversas organizaciones en el municipio de Buenavista, para abordar la "coordinación" partiendo de un documento programático elaborado por el partido en los seis meses anteriores.

Aunque el encuentro no llegó a realizarse, por falta de concurrencia, resulta llamativo que Sí Se Puede invitara al mismo a los concejales del Partido Verde Canario que actualmente sostienen un pacto con el PP en Santa Brígida. Habría sido aleccionador ver juntos a Antonio Cabrera, concejal de Sí Se Puede en Granadilla, y Amalia Bosch, concejal del PVC en Santa Brígida, ambos en pactos con el PP.

Otro de los invitados que trascendió fue el partido Roque Aguayro de Agüimes, que ha formado parte de Coalición Canaria, hoy vinculado a Nueva Canarias. Pero más sorprendente aún es la invitación cursada a los concejales de UDIS, del municipio de Santa Úrsula, un partido de centroderecha escindido de CC, al que tanto el CCN de Ignacio González como Sí Se Puede ofrecieron un pacto para las locales de mayo de 2007.

Con estos antecedentes ¿acaso Sí Se Puede no resulta ser otra “excusa para poder navegar en las tempestuosas aguas del neoliberalismo”? ¿No está “engañando a los demás diciendo que, mientras buscas lo nuevo, no queda más remedio que jugar al juego que los de siempre proponen”? Sabias palabras de Domingo Garí, que debería empezar a aplicar en su propio partido.

Porque parece un poco impresentable ponerse como un adalid anticapitalista al lado de Lenin contra el PCE de Carrillo, el PCI de Achille Occhetto o el Partido Demócrata de Walter Veltroni, cuando en la práctica política real se está a la derecha de todos ellos. Es fácil ser coherente en la Cochinchina, pero en aras de la coherencia creo que Lenin podría estar de acuerdo en que las distancias espaciotemporales y las grandes palabras de cualquier crítica de izquierdas deben validarse a la luz del análisis concreto y del quehacer político local.