martes 22 de abril de 2008

El asesor de Olarte.

A raíz de una conferencia sobre nacionalismo que di en el Ateneo de La Laguna allá por 1992, invitado por el profesor Miguel Ángel Cabrera Acosta, cuyo texto envié para publicar en el Diario de Las Palmas, fui invitado por el periódico a escribir sobre el mismo tema en el suplemento de fin de semana. Se correspondía con el ambiente donde se estaba gestando Coalición Canaria.

En la capital grancanaria estaban ICAN y el CCN, que por esas fechas empezaron a confluir. A partir de mis artículos en Diario de Las Palmas, estudiantes que conocía de la universidad y militaban en los Jóvenes de ICAN (los mismos que lanzaron la campaña del "PP ni de coña" justo antes del primer pacto CC-PP), me invitaron a darles unas charlas de formación en el local de ICAN en la calle Buenos Aires. En realidad, fue un solo debate que organizaron allí. Acudieron también Jóvenes del CCN que me conocieron a través de la gente de ICAN. A raíz del contacto, los Jóvenes del CCN empezaron a hablar de autodeterminación y lo aprobaron en su congreso, al que me invitaron, no sin protestas del sector centrista, lógicamente mucho más conservador y ajeno a veleidades secesionistas.

Ahí aparece un personaje vitriólico, Ángel Cuenca, un hombre ligado extraña y sospechosamente al independentismo cubillista por un lado y a Olarte por otro, con el que me consta se reunía en su mansión del monte periódicamente. Ángel Cuenca era "asesor" de Olarte, para el que creo que trabajaba. Ya en 1994 Cuenca, al que yo conocía sólo por referencias nada buenas de su pelea con Cubillo y El Guanche desde los 80, me contactó para decirme que iban a preparar el programa electoral de CC para las Autonómicas, me dijo que había leido mis trabajos en el Diario y le habían hablado bien de mi los jóvenes centristas "autodeterministas" y que, por eso, me invitaba a una reunión que iba a haber. Le pregunté quién iba y cuando me dijo que estaría Antonio González Viéitez, me interesó, más que nada, por conocer al profesor de cerca.

Esa reunión se celebró en el local del CCN en Las Palmas. El Cuenca este era un tipo estrafalario. El tema de la reunión era el estatuto de ultraperificidad europea. Yo no tenía ni pajolera idea. A mis 25 años, no había terminado todavía en la universidad y el tema se me quedaba bastante grande. En la mesa habíamos cuatro personas, Viéitez, otro profesor universitario que no recuerdo el nombre pero era el responsable del programa electoral -lo que hacía era copiar el del PNV-, Cuenca y yo. Aquello era surrealista y no tardé mucho en pensar qué carajo hacía yo allí.

En un momento dado, Cuenca con media sonrisita va y me pide que diga mi opinión y yo balbuceo cuatro aproximaciones rudimentarias. Para mi sorpresa, Viéitez me interrumpe visiblemente enfadado, me llama ignorante, indocumentado, qué se yo. Vamos, un órdago. No abrí más la boca y salí avergonzado del encuentro. Y eso fue todo lo que después, de boca en boca en el mundillo, acabó convirtiéndome en "asesor de Olarte".

Es paradójico. Los verdaderos y auténticos estrategas de Olarte en esa época en realidad fueron políticos bregados como Viéitez, porque CC se pensó en ATI pero la hizo ICAN. Sin embargo, hoy a la vez que todavía hay corrillos en los que se me cuelga el baldón de "exasesor de Olarte", los mismos que dan pábulo a esos chismes invitan de vez en cuando a Viéitez a dar charlas sobre desarrollo sostenible.