jueves 23 de abril de 2009

De la anglofilia a Canarias Libre.

La altura investigadora alcanzada por los doctores Francisco Javier Ponce Marrero y Juan José Díaz Benítez en el departamento de Historia de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria merece un reconocimiento en Canarias fuera del mundo académico. El trabajo de ambos ha deparado felices y muy satisfactorios descubrimientos acerca de la historia militar y diplomática de la primera y segunda mitad del siglo XX, respectivamente, en relación con el archipiélago, su contexto geoestratégico, seguridad y defensa, continuando una labor historiográfica en la que quizá el autor más conocido haya sido Víctor Morales Lezcano.

Pero la cuidada labor de extracción de información y puesta en conocimiento, el paciente y exhaustivo examen de los archivos, ha deparado un resultado cuyo interés excede el ámbito universitario y debe ser conocido por el gran público.

Si en su primer libro publicado sobre la Tesis de doctorado, Canarias indefensa: los proyectos aliados de ocupación de las islas durante la II Guerra Mundial, Díaz Benítez desplegó una auténtica erudición en un pormenorizado y extraordinariamente detallado estudio de los planes de la contienda para Canarias, especialmente los británicos, que hacía la lectura un poco densa para los lectores poco familiarizados con la temática militar, en su segunda obra, que proponemos aquí, Anglofilia y autarquía en Canarias durante la II Guerra Mundial (Ediciones Idea, 2008), el autor realiza una exposición tan amena como sintética. Este texto relativamente breve y de fácil lectura es nuestra recomendación en el Día del Libro de 2009 para los canarios que deseen disfrutar leyendo en estas fechas y conocer aspectos de nuestra reciente historia hasta ahora ocultos por el secreto, una incursión que a buen seguro deparará más de una agradable sorpresa escondida tras un título que no hace honor a la riqueza del contenido.

Porque Anglofilia y autarquía, Premio Viera y Clavijo de las Letras en 2006, obra el milagro de contarnos detalles de las mentalidades y opiniones populares a través de informes de observadores externos, así como su plasmación en políticas y planes de actuación y organización tanto de la dictadura como de los contendientes de la II Guerra Mundial. Unos detalles que, transmitidos oralmente en una sociedad lastrada por el analfabetismo, jamás hubiéramos podido hallar ni verificar de no ser porque fueron recogidos por los representantes consulares y los servicios de inteligencia militar en informes y mensajes con destino a los planes de operaciones de ocupación y defensa de Canarias.

El libro merece una lectura atenta por tres motivos. El primero es la descarnada descripción de qué significó la victoria franquista en el acelerado deterioro de todos los aspectos de la vida de los canarios, que debe reconocerse sin duda como una auténtica debacle. En momentos recesivos como los actuales, que evocan instantáneamente las consecuencias del crack de 1929, Díaz Benítez nos recuerda oportunamente cómo sufrían y malvivían nuestros paisanos en la posguerra durante la década de los años 40. La descripción abunda en un retrato de la represión, la opresión y la explotación que inevitablemente conducirá al lector a una reflexión comparativa y ponderada sobre la situación actual. Hemos vivido como sociedad momentos peores que no debemos olvidar en las presentes circunstancias.

El segundo es el retrato de la diversidad de intereses que convergían y divergían en el seno mismo del régimen y en la sociedad canaria. El texto nos introduce en una realidad cargada de matices y matizaciones sobre distintos actores que generalmente han sido concebidos desde la unilateralidad o la polarización como un todo autoritario. El cuadro resultante ofrece una visión de conjunto magistralmente ensamblada y escueta, en la que se suceden y chocan distintas ideas, tácticas y estrategias en unas élites castrenses, políticas y económicas superpuestas al caciquismo tradicional y a las reminiscencias de la resistencia republicana.

Pero más interesante aún, y este es el tercer motivo a destacar, el libro ofrece deliciosos detalles sobre una dirigencia castrense precavida respecto a un malestar de opinión identificado por ella y por los informadores de los Aliados con una identidad canaria distinta y opuesta a la española. Y este punto es quizá el más importante de la obra que comentamos.

Aunque debemos admitir que en ese abordaje del choque de las identidades canaria y española que aparece constantemente, de manera sorprendente, en la documentación secreta de los archivos, Díaz Benítez toma partido y se permite la licencia de intentar posicionar al lector y refutar lo expuesto en las fuentes más allá de lo que la equidistancia aconseja en asunto tan controvertido, los datos que ofrece hablan por sí solos y ayudan a comprender realidades subyacentes que, o bien se nos han negado siempre con ocultación, o simplemente nunca fueron registradas en fuentes abiertas, por la precaria existencia o manifiesta inexistencia del derecho a la educación y a la libertad de expresión de una gran mayoría del pueblo canario hasta fechas recientes y, como queda probado en el texto que comentamos, simplemente porque convenía al ejercicio del poder y la continuidad de sus detentadores.

Ya sea en los planes operativos de los Aliados, del Eje o del Estado franquista, los canarios fuimos investigados como sujetos ajenos y alienados, como otros y distintos, intentando conocer qué pensábamos y concluyendo que pensábamos distinto. A partir de esta percepción, se nos aplicaron políticas de control social, de prevención de conflictos, sin nuestro conocimiento, tratándonos como se trata a una población nativa por un colonizador. De británicos, alemanes o franceses cualquiera lo podría esperar, ahora bien, constituye un descubrimiento relevante la carga probatoria que Díaz Benítez desvela sobre cómo las autoridades militares de la dictadura actuaron con la misma óptica y sigilo de aquellas ambiciones extranjeras, en previsión de un devenir "separatista" en las islas.

Faltaban estos datos para entender mejor el ambiente creado durante la dictadura. Cuando en 1959-60 surge el Movimiento Canarias Libre tras la ejecución a garrote vil de El Corredera, la información transmitida por sus protagonistas y por la prensa de la época, abordados en una breve monografía por Domingo Garí Hayek, ofrecía un cuadro explicativo incompleto, insatisfactorio, porque los hechos no parecían tener antecedentes claramente identificables y contrastados. En nuestra historia abundan estos "brotes" o "sobresaltos", pero esta apariencia de eventos aislados no se debe a su excepcionalidad, sino a que desconocemos qué pasó en medio y no hay registros ni queda nadie para contárnoslo.

Anglofilia y autarquía es un estudio que expone a nuestra comprensión los antecedentes ideológicos, rastreados con fines militares de ocupación y defensa en un teatro bélico y social dramático, de una evasiva conciencia nacional canaria contemporánea de base popular que, como algunos suponíamos hace tiempo, tiene una profundización muy marcada en la frustración de la II República y las atrocidades y arbitrariedades de una dictadura españolista, pero no nace ahí sino en continuos ciclos narrativos, eminentemente orales y ágrafos, que tienen su remoto origen en la conquista y colonización.

En nuestra época, el franquismo mina en Canarias la españolidad no sólo con sus miserias, sino transparentando la óptica colonial con que nos observan sus mandos. Si siempre nos hemos preguntado cuáles eran las ocupaciones y preocupaciones de los militares destinados en las islas, este libro arroja nueva luz sobre los verdaderos motivos de su silencioso deambular por capitanías y comandancias. El resultado constituye una inesperada sorpresa no anunciada, ni siquiera insinuada, en el título. La anglofilia es un estado de opinión que llama o conduce a un nacionalismo larvado, así lo estimaban algunos observadores que intentaban saber cómo reaccionaríamos ante una invasión. Así lo atestigua el reforzamiento étnico con peninsulares de las principales unidades del ejército formadas por canarios, medida adoptada porque se dudaba de la fidelidad de los isleños, un ambiente en el que germinaban los precursores de la animadversión al "godo" que se difundió después del Movimiento Canarias Libre, con el MPAIAC.

En definitiva, nos hallamos ante una lectura muy recomendable no sólo para la reflexión y provecho intelectual, sino también para el debate público sobre nuestra historia reciente y su relación con la identidad colectiva de los canarios.