En Canarias no se puede hablar de fusión de las dos principales cajas de ahorro provinciales. Está prohibido. Prohibido hablar si no es de lo bien que le va a las cajas que peor están: obras sociales, eventos artísticos y humanitarios, balances de impresión… Desde que salió el dichoso tema de la fusión, opacado en los medios canarios, ha aumentado el trabajo de las secciones de prensa de CajaCanarias, Cajasiete, La Caja Insular… Nunca les ha ido mejor.
Pero el debate -¿prohibido debatir?- sobre la fusión viene de atrás, tanto en Tenerife como en Gran Canaria, y ahora también de las más altas instancias financieras y gubernamentales, de arriba para abajo desde la propia Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), el presidente Zapatero o el ministro Solbes, y las propuestas que ya se discuten en Castilla y León, Andalucía, País Vasco, Murcia o Valencia.
La imagen de José Manuel Soria y Paulino Rivero rehusando recoger el guante de la fusión ha sido penosa. Soria dijo primero que habría que verlo en el futuro, luego Paulino afirmó con Ana Oramas que sería una irresponsabilidad hablar de eso, y hace unos días el presidente dijo que, bueno, se debe hacer "con mesura y a su tiempo". El diario El Día editorializó sin ambages un no rotundo a la fusión. Todos por indicación, se supone, de sus patrocinados o patrocinadores.
Consiguen que uno se sienta una especie de autor intelectual de un delito de desobediencia a la autoridad, financiera en este caso. Delito multiplicado por dos: convicto por decir que la situación actual puede compararse a la crisis financiera e inmobiliaria de la Caja Insular en 1979 y 1999, sólo que ahora afecta más a CajaCanarias, y doblemente por afirmar que las dos entidades deben dejar de ser rehenes de los caprichos cabildicios en Gran Canaria y municipales en Tenerife y sus partidos rectores, mientras se veta la presencia en los órganos ejecutivos de representantes de Cabildos y ayuntamientos de las islas menores, donde ambas entidades obtienen crecientes beneficios, situación que es una rémora insularista y provinciana que atenta permanentemente contra la unidad económica de Canarias.
Lehman Brothers, Banif, Bhavnani, CajaCanarias
Ayer el diario El Mundo hizo algo tan llamativo como inusual: lanzó en portada un titular y un editorial en páginas interiores ¡sobre un artículo de opinión! ¿Un nuevo estilo para los manuales de periodismo o es que Pedro J. quiso colgarle a un columnista la responsabilidad de airear aquello que, en estas fechas, resulta innombrable?
La noticia que titulaba y editorializaba ayer el diario El Mundo en su edición de papel, a partir de una reflexión de Casimiro García Abadillo sobre el caso de Banif, que ostenta el doble ranking de ser el primer banco privado español, filial de gestión de patrimonios del Santander, y el primero por volumen afectado de lleno por la quiebra de Lehman Brothers, ya que vendió 500 millones de euros en bonos apalancados en hipotecas subprime, tiene lectura en Canarias.
Si el primer afectado es Banif, el segundo es Bankinter. En ambas entidades proliferaron los denominados “productos estructurados” en los últimos años, y ambas están vinculadas a dos nombres: Botín y Bhavnani.
La noticia sobre la mala situación de Banif y Bankinter viene a demostrar que nos han estado mintiendo, que se ha ocultado la verdad acerca de la implicación del capital financiero español en el desastre hipotecario norteamericano. El presidente de Lehman Brothers en España es Luis de Guindos, que fue hasta 2003 ¡Secretario de Estado de Economía con el Partido Popular!
Banif y Bankinter deshacen el halo de respetabilidad atribuido al Santander como banco precavido y saneado, mascarón de una banca española “donde las cosas se han hecho bien”. Mentira todo. Mientras tanto, el Gobierno se dispone a subastar 30.000 millones de euros de fondos públicos, ampliables a 50.000 millones, y a otorgar avales por hasta 100.000 millones, cifras todas desorbitantes y sin parangón histórico que son la medida de la desastrosa situación financiera que se insiste en presentarnos como poco menos que boyante.
Porque, veamos, con estas macromagnitudes multimillonarias del plan de rescate público, ¿cómo es posible creer que la crisis hipotecaria norteamericana solamente ha afectado a entre 1.300 y 3.000 millones de euros en España? ¿150.000 millones para cubrir el riesgo de 3.000? ¿Nos toman por idiotas?
En una entrevista publicada por El Día en 2003, Ram Bhavnani hacía una confidencia: […] estamos muy contentos con BSN Banif (del Grupo Santander Central Hispano). No cambio [...] Yo mismo le dije a Emilio Botín: voy a ver si puedo invertir el dinero del Zaragozano en Bankinter para que todo quede en su casa.
Bhavnani confió a Banif desde principios de los años 90 la gestión de sus diferentes sociedades de inversión de capital variable (denominadas SICAV). En Banif todos los clientes operaban con futuros por apalancamiento. La confianza de Bhavnani roza la credulidad. En el libro "La fortuna de hacer fortuna" (2006) declara sobre su fe en la banca: Tienen detrás al Banco de España y eso me inspira mucha confianza. Además, pagan dividendos.
En su libro "Los secretos para ganar dinero en la bolsa", publicado en 2007, Ram Bhavnani aseguraba: Recibo muchos correos electrónicos de empresas especializadas en inversión con sede en Estados Unidos, y cuando veo algo más o menos llamativo, le pido que se lo envíen a mis gestores y que sean ellos quienes tomen la decisión definitiva. Banif invierte una parte en dólares, compra y vende acciones norteamericanas, pero no ha sido nunca nuestra especialidad, ni hemos pretendido que lo sea.
También se permite soñar en el libro y habla de constituir en Canarias un centro de servicios financieros capaz de hacerse un hueco en el predominio de la actividad turística: [...] No estaría mal; para ello constituimos un buen día una alianza con CajaCanarias -Laxmi Nivaria- [...].
Laxmi-Nivaria S. L. se constituyó en enero de 2006 con un capital social de 12 millones de euros, al 50% con Casa Kishoo S. A., la sociedad inicial de Bhavnani: El objeto social es la toma de participaciones, hasta un total de 30 millones de euros, en sociedades cotizadas o no, en bolsas de valores españolas o extranjeras.
Casa Kishoo, Laxmi, Kalyani y Valle Pallín, las cuatro SICAV de Bhavnani, han sido gestionadas por Bankinter y Banif, a las que hay que añadir una sociedad de inversión mobiliaria (SIM), Bombay Investment Office, gestionada igualmente por Banif. En total Banif ha gestionado a través de estas sociedades en los últimos años más de 200 millones de euros para el hindú.
En 2005 afirmaba a El País sobre su entrada en Bankinter: Banif me facilitaba todo el crédito que quisiera para entrar en este banco y solicité 120 millones. En 2007 declaraba: Ojalá CajaCanarias hubiese venido conmigo a Bankinter, si se hubiesen metido cuando tenía el 8% habrían acumulado buenas plusvalías.
Pero la verdad es que Bhavnani escapó de Bankinter por los pelos el año pasado. Por cada euro invertido tenía dos de deuda en el banco. Al final, logró colocar su 15% de Bankinter a Crédit Agricole por 809 millones de euros, un precio muy bueno del que en Crédit deben estar más que arrepentidos. Con ese dinero entró en el Banco Popular.
Del Hispano a la fusión del Santander, de ahí al Banco Zaragozano hasta la OPA de Barclays, después a Bankinter, por último al Popular, Bhavnani ha sabido salvarse de la quema y seguir creciendo mientras otros caían muy cerca de él, como los Albertos y Javier de La Rosa. En todos esos movimientos Banif ha jugado un papel fundamental.
Ahora la situación para Ram Bhavnani ha cambiado. Ya no confía en la banca como antes. Busca valores industriales como Iberdrola. Intenta zafarse del desastre de Banif, al igual que el Santander, que estudia su liquidación. El portal Invertia revelaba hace dos meses que las inversiones de Bhavnani estaban expuestas por la quiebra de Lehman Brothers y las turbulencias en el mercado inmobiliario y en otros bancos afectados por las hipotecas subprime, cuyos bonos eran gestionados por Banif a través del SICAV Laxmi y del SIM Bombay Investment.
Con Laxmi arrastrada por Banif y Lehman, las hipotecas dañinas salpican a CajaCanarias, socio de Bhavnani en Laxmi. Las implicaciones son desconocidas. Sabemos por el locuaz comerciante hindú que sus movimientos con CajaCanarias, de la mano de Rodolfo Núñez, Álvaro Arvelo y Miguel Zerolo, eran muy ambiciosos:
[...] Cuando CajaCanarias, hace un año y pico, organizó una reunión, el alcalde señor Zerolo, que es consejero de CajaCanarias, fue muy valiente: dio una idea al señor Arvelo y al señor Núñez, al sugerirles que hicieran lo que Casa Kishoo está haciendo con la SICAV Kalyany: comprar acciones de Cepsa. Cepsa está en Canarias. ¿Por qué no comprar algo de Cepsa? ¿Por qué no comprar algo de Bankinter? CajaCanarias tenía muy poco de banca privada y por eso nos acercamos para en algunas cosas ir de la mano de Casa Kishoo a través de la SICAV. Optaron por la SICAV más grande que teníamos de cien millones, con Banif. Entonces pusieron seis millones y nosotros sacamos seis e hicimos una sociedad, primero de doce millones, que hemos ido ampliando. Llevo mucho tiempo diciendo a los comerciantes, a los amigos, a todos los que se han acercado: ’Mira, vamos también a participar con CajaCanarias’. Esta sociedad está dando buenos resultados y preparamos una posible gran SICAV que podrán manejar unos cuantos gestores, no yo. Por eso me gustaría ver en Canarias, y en ello trabajo, una gran industria financiera, no sólo actividades turísticas y de la construcción. Esta es una buena línea de futuro. Podríamos tomar participaciones en empresas de todo el mundo y traer a Canarias los beneficios para reinvertirlos aquí. Tenemos instrumentos como el REF, la RIC, la zona ZEC para mejorar luego, poco a poco, las posibilidades de las Islas.
Pocos meses después de hacer estas declaraciones, en diciembre de 2007, se anunció que Ram Bhavnani y CajaCanarias crearían otra SICAV, denominada Cartera de Inversiones Canarias, administrada por BNP Paribas. En la creación de Canarias SICAV, lo mismo que en Laxmi Nivaria, el nuevo director de CajaCanarias David Cova Alonso ha jugado un papel destacado.
En mayo, sin embargo, la nueva SICAV no terminaba de arrancar: sólo había atraido a dos inversores, sumando con los 10 millones puestos a partes iguales para la creación de la sociedad un total de 22 millones de euros. En julio anunció un problema solventado de descubierto. Por otra parte, BNP Paribas tampoco se ha librado de la quiebra de Lehman, con más de 400 millones contaminados en sus cuentas.
A la vista de la interesante reflexión de García Abadillo en El Mundo, el impacto en CajaCanarias de las aventuras de Bhavnani con Banif ¿será una gota de algunos millones de euros en un negocio cuantificado en 2008 en 20.000 millones, una SICAV entre las 3.500 que existen en España, o hay riesgo de que se convierta en un tsunami a través de otros varios productos estructurados de la entidad referenciados al Ibex 35 o al Eurostoxx 50, que van más allá de la sociedad con el inversor hindú y podrían hallarse entre los miles de millones de euros afectados en España por el desastre financiero originado en Estados Unidos?
Si podemos asumir que el Gobierno y la banca mienten como bellacos, porque no puede ser que el agujero de las hipotecas subprime y los hedge funds en el conjunto del capital financiero español sea de entre 1.300 y 3.000 millones si el plan de rescate asciende a 150.000, ¿en cuánto tendríamos que estimar la exposición de Bhavnani y CajaCanarias?
En el caso de Banif, los clientes que perdieron toda la inversión nunca supieron que se estaban adquiriendo activos emitidos o garantizados por Lehman Brothers. Pensaban que el banco de respaldo era el Santander. El director de la Comisión Nacional del Mercado de Valores declaró en septiembre: La existencia de información insuficiente o defectuosa sobre productos tales como los estructurados, que han crecido exponencialmente en complejidad e importancia en los últimos años, pero que la información que se proporciona sobre ellos a los inversores no ha sido lo transparente y completa que hubiera sido deseable. Es difícil recuperar la confianza si los inversores no tienen un conocimiento preciso del tipo y cuantía de los riesgos que realmente asumen cuando adquieren un activo.
